El insomnio afecta a aproximadamente el 30% de la población, siendo más frecuente en mujeres y

en personas de edad avanzada. Los pacientes hipertensos de edad avanzada y con problemas para

conciliar el sueño poseen un riesgo cardiovascular más elevado que el resto de la población.

Son muchos los trastornos que nos pueden conducir a un mal descanso nocturno, desde el

insomnio por una mala higiene del sueño a otras causas que asocian despertares repetidos a lo

largo de la noche como en el caso de la apnea del sueño.

Asimismo, repercute en el estado vigil del individuo pudiendo producir disminución de la

concentración, falta de energía y alteraciones del comportamiento y de las emociones, que

repercuten considerablemente en la calidad de vida de quien lo padece.

Diversas patologías están directamente relacionadas con las alteraciones del sueño, entre las que

destacan las enfermedades cardiovasculares. De hecho, los pacientes hipertensos de edad

avanzada y con problemas para conciliar el sueño poseen un riesgo cardiovascular más elevado

que el resto de la población, según indican diversos estudios. Los trastornos del sueño se asocian

con una mayor incidencia de ataque cardíaco y accidente cerebrovascular.

El sueño no es un asunto trivial, señala Valery Gafarov, de la OMS, quien considera que la falta de

sueño debe ser considerado un factor de riesgo modificable para la enfermedad cardiovascular,

junto con el tabaquismo, la falta de ejercicio y la mala alimentación. «Las directrices –afirma-

deberían incluir el sueño como un factor de riesgo para la prevención de la enfermedad

cardiovascular». ¿Cuántas horas? Según este experto, para la mayoría de la gente, una buena

calidad del sueño se asocia a 7 a 8 horas de descanso cada noche. «Aquellas que no duermen bien

deben hablar con su médico», advierte. «Una investigación anterior mostró que los trastornos del

sueño están muy relacionados con la depresión, la ansiedad y hostilidad».

En este sentido, son muchos los trastornos que nos pueden conducir a un mal descanso nocturno,

desde el insomnio por una mala higiene del sueño a otras causas que asocian despertares

repetidos a lo largo de la noche como en el caso de la apnea del sueño.

Para combatir el insomnio se aconsejan una serie de medidas higiénico-dietéticas, entre las que

destacan:

 Mantener horarios regulares.

 Realizar ejercicio físico, evitando hacerlo cercana la hora de acostarse.

 Evitar alimentos y bebidas altas en azúcar y cafeína.

 Evitar el alcohol antes de acostarse.

 Evitar cenas copiosas.

 Si con estas medidas no se consigue un sueño reparador, se debe consultar con su médico.

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